Son tan distintos el sonido y el viento
y sin embargo en algo se parecen
ni el mejor ojo los puede ver
pero están porque se siente.
De esa textura tu alma parió
lo que era todo tu aliento
la rabia nunca murió
cuando mataron al perro
Dame de esa espuma, contagia valor
que no haya tumba, ni nada que lo calla
se oye como el viento y no se ve
se mete adentro y da batalla.
Un salvaje que no para
quiere convertirse en mi
no me quiere fiel ni falso
solo bestia para vivir
De esa bravura tu sueño parió
lo que aun sostiene mi aliento
la rabia nunca murió
cuando mataron al perro
Dame de esa espuma, contagia valor
que no haya tumba, ni nada que lo calla
se oye como el viento y no se ve
se mete adentro y da batalla.
Como guía el cielo regalo
una estrella para tu frente
para que sin perder la ternura jamás
aprendieras a endurecerte
Cuantos de nosotros hemos resultado lastimados por algún amor no correspondido o una amistad que termina súbitamente, desilusionandonos. Lo primero que se nos pasa por la cabeza es << no volver a confiar en nadie >>. Nos deprime. No queremos pasar por eso otra vez “¿Verdad mi tesoro?”. A algunos la bronca les gana la cordura y otros quizá sean conquistados por la depresión que irremediablemente lleva a la inacción. Es difícil encontrar un equilibrio entre estos dos sentimientos. Creo que el Chizzo lo refleja bien en las últimas dos estrofas de esta canción. Por un lado la reacción “violenta" que evita que caigamos en el letargo mental, nos mantiene despiertos, pero puede enceguecernos. Muchos, habiendo resultado golpeados una y otra vez, no correspondidos, creyendo quizá que nunca encontrarán esa persona ,pareja o amistad con los que conectarse, empiezan a cicatrizar el músculo que bombea la vida... se apagan, y es que esta es la opción mas fácil ¿no? ¡no! La vida no es fácil y no todos los problemas se solucionan yendo de A a B, haciendo C para D, menos que menos haciendo nada. Tenemos que aprender a controlarnos y una vez que lo logramos no podemos simplemente dormir en los laureles, tenemos que PRACTICARLO, cultivarlo, de lo contrario nos quedaremos solos, al principio porque no encontrabamos a nadie que satisfaciera nuestras necesidades sociales, luego porque dejamos de buscar y por último, cuando por fin nos acordamos, porque habiamos olvidado como hacerlo. Luego la desesperación nos hace creer que es tarde, que perdimos gran parte de nuestra vida -como diría León- pensando en nada ¡NO!. ¿Por que volver entonces resignados la rutina de la nada? ¿Por que seguimos eligiendo lo que nos parece más fácil?
De esto me gusta entender que habla la última estrofa, de la balanza que pesa al corazón con la razón. Lo peor que puede pasarnos no es que una de las dos gane sino que pierdan las dos.
Sin perder la ternura jamás, aprender a endurecerse.
Nota: El hombre de la estrella hace alusión a Ernesto "Che" Guevara mas allá del sentido que aquí le da el autor de esta estúpida ráfaga de pensamiento malversado.